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martes, 22 de septiembre de 2015

Campanitas



En un pueblito de salta
La gente de baile está.
Con chicha y patas de cabra,
Hasta el alba bailará;
Mientras que de un pobre mozo,
Cantando esta humilde zamba va.

Se casa la niña linda,
De la estancia el gavilán,
Con un pueblero muy rico,
Que vino del tucumán;
Mientras que de un pobre mozo,
Cantando esta humilde zamba va.

Al ver su prenda perdida,
Montó en su flete alazán.
Ató la guitarra a los tientos,
Para no volver jamás.
Mientras que se iba alejando,
Cantando esta humilde zamba va.

Campanitas de mi pueblo,
Que están tocando; tocando están.

lunes, 21 de septiembre de 2015

El Arriero Va


En las arenas bailan los remolinos,
el sol juega en el brillo del pedregal,
y, prendido en la magia de los caminos,
el arriero va, el arriero va.

Es bandera de niebla su poncho al viento,
lo saludan las flautas del pajonal,
y, guapeando en la senda por esos cerros,
el arriero va, el arriero va.

Las penas y las vaquitas
se van por la misma senda,
las penas y las vaquitas
se van por la misma senda.

Las penas son de nosotros,
las vaquitas son ajenas,
las penas son de nosotros,
las vaquitas son ajenas.

Un degüello de soles muestra la tarde,
se han dormido las luces del pedregal,
y, animando la tropa dale que dale,
el arriero va, el arriero va.
Amalaya la noche traiga recuerdos
que hagan menos pesada la soledad,
como sombra en la sombra por esos cerros
el arriero va, el arriero va.

Las penas y las vaquitas...

lunes, 17 de diciembre de 2012

Angélica

 
 
Angélica, cuando te nombro,
me vuelven a la memoria
un valle, pálida luna en la noche de abril,
y aquel pueblito de Córdoba.

Si un águila fue tu cariño,
paloma mi pobre alma;
temblando, mi corazón en tus garras sangró
y no le tuviste lástima.

No olvidaré cuando en tu Córdoba te vi
y tu clavel bajo los árboles robé,
Mis brazos, fueron tu nido; tu velo: la luz
de la luna entre los álamos.

Tus párpados, si por instantes
te vuelven los ojos mansos,
recuerdan, cuando en el cielo de pronto se ve
que nace y muere un relámpago.

La sábana, que sobre el suelo
se tiende cuando la escarcha,
no es blanca como la tímida flor de tu piel,
ni fría como tus lágrimas.

jueves, 12 de mayo de 2011

Paisajes de Catamarca


Desde la cuesta del Portezuelo
mirando abajo parece un sueño:
un pueblito aquí, otro más allá,
y un camino largo que baja y se pierde.

Hay un ranchito sombreao de higueras
y bajo el tala durmiendo un perro;
y al atardecer, cuando baja el sol,
una majadita volviendo del cerro.

Paisaje de Catamarca
con mil distintos tonos de verde;
un pueblito aquí, otro más allá,
y un camino largo que baja y se pierde.

Y ya en la villa del Portezuelo,
con sus costumbres tan provincianas:
el cañizo aquí, el tabaco allá,
y en la soga cuelgan quesillos de cabra.

Con una escoba de pichanilla
una chinita barriendo el patio:
y sobre el nogal, centenario ya,
se oye un chalchalero que ensaya su canto. 
 
Los Chalchareros

viernes, 29 de abril de 2011

Sapo Cancionero



Sapo de la noche, sapo cancionero,
Que vives soñando junto a tu laguna.
Tenor de los charcos, grotesco trovero*,
Estás embrujado de amor por la luna.

Yo sé de tu vida sin gloria ninguna;
Sé de las tragedias de tu alma inquieta.
Y esa tu locura de amor a la luna
Es locura eterna de todo poeta

Sapo cancionero:
Canta tu canción,
Que la vida es triste,
Si no la vivimos con una ilusión.

Tú te sabes feo, feo y contrahecho;
Por eso de día tu fealdad ocultas
Y de noche cantas tu melancolía
Y suena tu canto como letanía.
Repican tus voces en franca porfía;
Tus coplas son vanas como son tan bellas.
¿no sabes, acaso, que la luna es fría,
Porque dió su sangre para las estrellas?.
Los Chalchareros